VENEZUELA NO ES UN BUS

VENEZUELA NO ES UN BUS

Como tampoco un ornitorrinco es una refrigeradora pero el señor Maduro parece que, por lo menos, la diferencia entre un vehículo de transporte público y un país, no la conoce; su trabajo anterior como chofer de ómnibus, pienso  (con el debido perdón y permiso de los choferes de ómnibus) que no lo hace conductor de una nación, aunque crea que como los buses se mueven con petróleo, Venezuela solamente necesita vender sus reservas de oro negro para ir adelante con él en el timón…

 

Nuevamente pidiendo disculpas a los profesionales del volante, pregunto: ¿qué puede saber de economía un chofer de bus salvo lo que alcance a leer en un tabloide? Y pasando al señor Cabello y a la cúpula de los “power rangers” que rodean a don Nicolás y a don Diosdado ¿qué pueden saber, que no sea de pistolas, ametralladoras, bombas, tanques, aviones de guerra y otras chucherías parecidas esos tales militares? ¿Por qué se cree la divina pomada, la arepa rica, el Wikipedia con piernas, la última chupada del mango, el huevo duro más peleado del  pic nic don Nicolás Maduro? ¿Por qué creen ellos que Venezuela es su chacra, el lago de Maracaibo su patera y los venezolanos que se han ido por millones son nada más que unos cuantos que fueron deslumbrados por la cháchara yanqui? ¿Por qué de los porqués…?

Podríamos seguir con las preguntas y la respuesta siempre sería “¡Qué se vaya Maduro!” y seguro se va a ir cuando no pueda más y termine de acomodar billetes, en ese avión ruso que dicen que está parado en el aeropuerto, esperando; ese que niegan que exista o que pueda servir para evacuar a los rusos y cubanos que no sepan nadar; se va a ir porque ha jurado que “no lo sacarán de allí” y quedarse, convertido en héroe constructor del socialismo bolivariano (lo que pueda ser eso) es una más de sus fantasías fantásticas, como la que de Venezuela nadie se va, que no hay presos políticos, que el SEBIN es un sebo chiquito (o un pequeño cebo con ¡uppss…! falta de ortografía) y que las manifestaciones que colman las calles y las plazas deben ser financiadas, prometiendo arepas, por el brazo podrido de una CIA (¿esa no es la abreviatura de “compañía”, Diosdado?) malévola y trumpiana…

 

Después de que las sabandijas abandonen la casa, se vaya el mal olor, se ventilen los cuartos, se bote la basura y de los caños salga agua y no mierda licuada, van a tener que invitar al futuro y  traer nuevos muebles, enseres y cajas de recuerdos para que Venezuela vuelva a ser lo que fue antes de ese mal sueño que causó tantos muertos y vació las ciudades.

 

Imagen: biografieonline.it

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Autor: manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

Un comentario en “VENEZUELA NO ES UN BUS”

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