LA BERDÁ

LA BERDÁ

Deformada, es lo que parece haber, porque La Verdad no solo se la niega, escamotea o ignora, sino que parece tener mala fama porque nadie la quiere.

 

¡Pobre Verdad tan venida a menos, con un parche en el ojo y una pata de palo como el pirata cojo!; La Verdad verdadera, esa que nos enseñaron de niños a encarar y a decir, hoy es una intrusa e incluso le ha salido una prima glamorosa que es la “post verdad”.

 

Es cierto que La Verdad suele doler, pero después del pinchazo viene el alivio como sucede con las inyecciones; ahora se habla de “mi verdad”, “tu verdad” y “nuestra verdad”, pero son verdades mentirosas, personales, que

se extienden a un plural rotoso y carcomido: remedos de Verdad que pululan como moscas llevando en sus patitas la mierda que pisaban y desde donde volaron; La Verdad, que tan desprestigiada anda, que ninguneada se limita a un recuerdo, es lo que puede salvarnos en este mar movido y traicionero.

 

Me pregunto: ¿es que solo le queda a La Verdad ser una “mentira verdadera” como hoy se acostumbra a decir?

 

 

Imagen: http://www.youtube.com

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